viernes, 11 de octubre de 2013

Los retos de la alimentación en el siglo XXI. Antón Galíndez. 3 de Julio de 2013.


El título que nos propuso Antón Galíndez prometía y no decepcionó. Antón es Ingeniero Agrónomo por la Politécnica de Madrid, y ha dedicado casi toda su vida profesional a la división agrícola de Dow Chemical, Dow Agrosciences. Antón dirige desde 2009 está compañía desde su sede en Indianapolis.

Nos hace brevemente una presentación de la industria en la que trabaja, que se dedica a las semillas, la biotecnología y el tratamiento de las cosechas. Sólo seis compañías en el mundo (Basf, Bayer, Dupont, Monsanto, Syngenta y Dow) tienen la entidad suficiente para afrontar las inversiones y los plazos de desarrollo de los nuevos productos.  Dow Agrosciences, con una facturación anual de $7.000 MM, y 8.000 empleados, dedica $700 MM al año a I+D, empleando en esta función a 800 científicos.

El reto no es menor. El mundo va a experimentar un crecimiento en habitantes de 7.000 a 9.000 millones en este siglo, con 250 millones de chinos accediendo a la clase media. El cambio de dieta (fundamentalmente a mayor cantidad de proteínas) supone producir el doble de alimentos en los próximos cuarenta años. Pero hay que hacerlo con la misma tierra, la misma cantidad de agua y de energía, con un mandato sostenible por parte de la sociedad.

La industria lleva ya años trabajando en la mejora genética  a través de la biotecnología, en las nuevas técnicas de laboratorio, el moderno manejo de datos y la agricultura de precisión. Al igual que ha pasado en el mundo de la comunicación y de la información, nuestra generación no es capaz de imaginarse el futuro, tampoco en el campo de la agricultura y la alimentación.

Además de ponernos al día sobre este apasionante área tecnológica, Antón nos animó a reflexionar en cuatro áreas que desarrolló a lo largo de su charla y del debate:

•    Estamos teniendo la discusión equivocada con la agricultura. La cuestión no es si es mejor orgánico o peor, o cultivos transgénicos o no, o la pequeña granja contra la gran corporación. La cuestión es cómo alimentar a la humanidad, y hacerlo de manera sostenible. Antón sostiene que la agricultura moderna está a la defensiva y perdiendo la batalla de la comunicación. No es capaz de transmitir con claridad la tremenda contribución que ha hecho en los últimos 50 años al progreso de la humanidad.

•    La importancia del marco de la Propiedad Intelectual, patentes y marco regulatorio en la innovación a largo plazo. ¿Cuál es el nivel de riesgo/beneficio necesario o adecuado? ¿A quien le exigimos la innovación que no se hace o no se permite hacer?

•    Necesitamos unas instituciones regulatorias fuertes e independientes, con alta reputación. Esto aplica tanto en el mundo financiero, energético como agroalimentario.

•    Europa y la Agricultura. Antón sostiene que Europa ha perdido el apetito por ser el líder en las agriculturas llamadas sostenibles. Se les mira como un problema que yo no quiero tener. Bayer y BASF ya anunciaron que se llevan todo el I+D de biotecnología agrícola a los EEUU por las barreras europeas a la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías agrícolas. La realidad es que Europa no permite el cultivo de los transgénicos, pero sí permite su importación (más del 85% de la soja importada en Europa es transgénica). Con muy poca lógica o consistencia.

Antón nos deja con un sabor agridulce al final de la charla. El mundo continúa superando los retos que le plantea el crecimiento de la demanda y la mejora de la dieta por medio de los avances tecnológico, como lo ha hecho siempre, pero la vieja Europa no quiere tomar parte en este esfuerzo.

lunes, 7 de octubre de 2013

Colección Cubista de Telefónica. Visita al Museo de Bellas Artes de Bilbao de la mano de Javier Viar y Agustín Ibarrola.




Empezamos el curso 2013-2014 de actividades con una interesantísima visita al Museo de Bellas Artes de Bilbao. El motivo es contemplar la Colección Cubista de Telefónica que se presenta en el Museo y aprovechar para ver parte de la colección de arte contemporáneo, para ello, tenemos la inmensa suerte de contar como guías de esta visita al Presidente del Museo, nuestro amigo Javier Viar y a Agustín Ibarrola, presidente de honor del grupo y artista con varias obras dentro del museo.

La Colección Cubista de Telefónica, esta formada por una cuarentena de obras de lo que se conoce como cubismo sintético, artistas posteriores a Picasso y Braque, que profundizaron más en el movimiento iniciado por estos. La mayor parte de las obras de la Colección de Telefónica son de Juan Gris, aunque pudimos disfrutar de otras firmadas por Metzinger, Gleizes, Marcoussis, Valmier, etc.

Javier y Agustín, nos explicaron con todo detalle la importancia que tuvo el cubismo en la historia y  el cambio que supuso en el mundo del arte, reconstruyendo lo que hasta el momento estaba establecido, analizando y sintetizando las realidades observadas por el artista hasta el punto de intercalar los diferentes planos y perspectivas de las obras, dándole a los colores y las líneas unas lecturas diferentes de lo que hasta ese momento era habitual.

Esta Colección de Telefónica, que muestra una segunda fase del cubismo, se desarrolla en una época muy convulsa en la Europa de entreguerras y gracias al análisis-síntesis que ejercían los artistas se empezaron a incubar otros movimientos que se desarrollarían  a partir de entoces, movimientos como la abstracción geométrica, futurismos, informalismo y un largo etcétera de Istmos que marcan el desarrollo de las artes plásticas a lo largo del siglo XX.

Como ejemplo de esto, seguimos la visita por las salas que el museo tiene habilitadas para el arte contemporáneo y pudimos contemplar obras de Larrea, Palazuelo, Oteiza, del Grupo 57, del que formo parte Agustín. El mismo Agustín, nos contó como se instalaron en Paris y fueron despuntando gracias a una serie de galeristas que se arriesgaron en acogerles y como el arte y los diferentes discursos de los propios artistas, consolidaron las nuevas tendencias.

Más tarde, nos explicaron las obras informalistas de Tapies, Lucio Muñoz, Chillida, Millares, etc. y fue una delicia escuchar a Agustín, hablar de su propia obra colgada en el museo. Nos comento dos obras en las que volvía a la figuración relacionando objetos históricos con el arte.

Una vez terminada la visita pasamos a comer al Arbolagaña, donde nos sirvieron unos aperitivos, un tomate con relleno de salmorejo y una merluza al pil-pil exquisita.

Hoy si que ha sido un buen día para “diletar-disfrutar” y con todos los sentidos. ¡Que buen comienzo!